Inteligencia Artificial

Por · 20 de septiembre de 2026 · 6 min de lectura

El doom loop: midieron cómo rompían la web y siguieron

Microsoft midió con telemetría propia cómo su IA rompía la web, lo llamó doom loop y escaló igual. El expediente desclasificado.

El doom loop: ingeniera de sistemas analiza datos de falla y documentos en un caótico escritorio de noche.

El 17 de septiembre de 2026 se desclasificó el expediente donde Microsoft llama doom loop a su propia estrategia de IA. El dato nuevo no es que la IA drene tráfico: es que lo midieron, le pusieron nombre y escalaron igual.

Qué se desclasificó el 17 de septiembre y por qué estaba sellado

El jueves 17 de septiembre de 2026 se hizo público, sin redacciones, un escrito de moción de juicio sumario en el caso que The New York Times presentó contra OpenAI y Microsoft a finales de 2023. Lo localizó Jason Kint, director ejecutivo de Digital Content Next, la asociación que agrupa a medios digitales, y lo reportó primero 404 Media. Hasta ese día, los pasajes más incómodos estaban sellados o tachados a petición de las propias demandadas.

Ese detalle importa más que cualquier frase citable. Un escrito judicial es un alegato de parte: lo redactaron los abogados del Times y está construido para ganar. Lo que no es de parte son los documentos internos y las declaraciones bajo juramento que cita. Las empresas pidieron mantener ese material fuera del expediente público, y el cálculo procesal es en sí mismo un dato sobre su contenido.

El caso lo lleva el juez Sidney H. Stein, del Distrito Sur de Nueva York, y otros once editores se sumaron a la demanda, de acuerdo con The New York Times. Ambas partes tienen mociones de juicio sumario en revisión. No hay fallo todavía, y nada de lo que sigue depende de que lo haya.

“Doom loop” no es metáfora de crítico: es telemetría propia

Un doom loop es un ciclo que se realimenta hacia abajo: cada vuelta empeora las condiciones que provocaron la anterior. El término no lo acuñó un columnista molesto con la industria. Sale de un documento interno de Microsoft citado en el escrito, que describe cómo la estrategia de contenido con IA de la empresa daña al mismo tiempo el rendimiento de sus modelos y a la web entera.

El mismo documento, según el reporte de 404 Media, señala que resulta muy inusual que un producto final amenace los cimientos económicos de sus proveedores esenciales, y que eso es exactamente lo que la compañía creó para su negocio de modelos. La formulación es contable, no moral: habla de una cadena de suministro, no de una injusticia.

Del lado de la medición, 404 Media reporta que ejecutivos de Microsoft, incluido el director ejecutivo Satya Nadella, declararon bajo juramento que los clics hacia los sitios de noticias se desplomaron más del 90% en Bing después de incorporar ese contenido. La cifra llega del escrito judicial a través de ese reporte, no de una medición independiente, y así conviene leerla.

La distancia entre no saber y saber

Hasta el 17 de septiembre existía una defensa razonable y aburrida: nadie podía anticipar cómo se comportaría un mercado nuevo. El material desclasificado cierra esa puerta. Lo que queda no es incompetencia, es un cálculo: el costo de erosionar el insumo corre más lento que el retorno de capturar la distribución.

La cronología que reporta The New York Times permite ver la secuencia. En un memo de junio de 2023, Nick Turley, responsable del equipo que desarrollaba ChatGPT, escribió que la IA representaba una amenaza existencial para los editores. En febrero de 2024 agregó que esos productos serían cada vez más sustitutivos conforme mejoraran. Entre una advertencia interna y la siguiente no hubo freno: hubo escala.

Microsoft se deslindó. Su vocero, Alex Haurek, declaró que los memos internos, escritos por Brent Hecht, director de ciencia aplicada de la compañía, no representan la posición de la empresa. El deslinde forma parte del hecho y no es una nota al pie: convierte los memos en opinión individual y deja intacta la telemetría.

El doom loop no fue un efecto colateral: fue una externalidad medida, nombrada internamente y aceptada antes de escalar.

El doom loop: expediente de telemetría de fallas desclasificado y pantalla con datos sobre un caótico escritorio de noche.

Casi toda la cobertura está leyendo el expediente como un caso de derechos de autor. Lo es, procesalmente. OpenAI y Microsoft sostienen que su trabajo está cubierto por el fair use —el uso legítimo, la doctrina estadounidense que permite emplear obra protegida sin permiso cuando el resultado transforma lo suficiente el original y no lo sustituye en el mercado—. El copyright es el vehículo con el que se litiga, no el problema que se está litigando.

Un fallo, gane quien gane, resuelve quién paga por el archivo que ya fue absorbido. No crea ningún mecanismo para que siga existiendo material humano nuevo. En este sitio ya tratamos ese costado en El fin del entrenamiento gratis: aquel artículo trata cuánto vale lo que ya se tomó, y este trata la ausencia de mecanismo para lo que todavía no se escribe.

Quién sostiene el corpus cuando ya nadie puede pagarlo

Hay una pieza del expediente que desarma el remedio más repetido, el de poner enlaces y atribución. En febrero de 2023, un ingeniero de software de OpenAI escribió a sus colegas, según el reporte de The New York Times, que “por más prominentes que mostremos los enlaces, los usuarios no harán clic”. Si eso está medido internamente, la atribución con enlace deja de ser compensación y pasa a ser un trámite cosmético, documentado como tal.

El problema de fondo es de insumo. El modelo necesita texto humano fresco; ese texto lo produce gente a la que alguien le paga, y quien paga lo hace porque recupera la inversión por algún lado. Ninguna de las partes del juicio tiene incentivo económico para sostener ese insumo: el Times quiere cobrar por su archivo, las tecnológicas quieren usarlo sin pagar, y ninguna de las dos posturas produce un artículo nuevo el año entrante.

La salida individual ya la cubrimos en Sin Google ni redes: cómo construir audiencia en 2026. Funciona como estrategia de supervivencia para una publicación concreta, no como mecanismo para el corpus completo.

Quiénes no están en la sala: el corpus en español sin representación

Ningún medio mexicano ni latinoamericano figura como demandante. El criterio sobre uso legítimo se va a fijar en un tribunal de Nueva York y va a operar de facto sobre todo el acervo en español que ya fue absorbido, sin que esa parte del corpus tenga representación procesal en la discusión que la define.

México tampoco tiene una ley general de inteligencia artificial. El marco vinculante hasta hoy son las reformas a la Ley Federal del Trabajo y a la Ley Federal del Derecho de Autor publicadas en el Diario Oficial de la Federación el 14 de mayo de 2026, que protegen la voz y la imagen de las personas artistas intérpretes frente a la clonación digital. Son reformas sectoriales sobre suplantación: no tocan el entrenamiento con texto ni la compensación por él.

Queda una pregunta sin dueño. Si el insumo del sistema es contenido humano nuevo, y ninguno de los actores con capacidad de pagarlo tiene incentivo para sostenerlo, ¿qué figura —contractual, fiscal, cooperativa— podría hacerse cargo de un bien común que todos consumen y nadie mantiene?

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