Inteligencia Artificial

Por · 13 de octubre de 2026 · 9 min de lectura · Actualizado el 13 de octubre de 2026

¿Dónde está lo humano? Arendt, Han y Harari ante la IA

Arendt, Han y Harari ubican lo humano en tres lugares distintos: la acción, la negatividad y el lenguaje. Qué pierde con la IA depende de cuál.

Reflexión filosófica: joven de perfil analiza pensativo un texto sobre IA en un gran monitor dentro de una oficina corporativa

¿Qué pierde la condición humana con la IA? Depende de dónde la ubiques. Arendt, Han y Harari la ubican en lugares distintos, así que sus advertencias no suman: compiten. Y Arendt murió en 1975: entra a este debate solo por sus lectores.

Este artículo es parte de la serie Sin Oráculos. Ubica esta postura en el mapa del debate.

Tres lugares para lo humano: la acción, la negatividad y el lenguaje

Esta es la pieza menos empírica de la serie. No hay cifras que verificar: hay diagnósticos que comparar. Los tres autores, además, no son colegas de oficio: según el Hannah Arendt Center, Arendt se describía a sí misma como teórica política; Han es filósofo; Harari es historiador, aunque la firma de The Economist lo presenta como historiador y filósofo.

Una advertencia de método: que cada uno ubique lo humano en un lugar distinto es una clasificación de glitchMentalMX, no de ellos. Es INFERENCIA, y conviene leer lo que sigue con esa etiqueta puesta.

Arendt, Han y Harari ubican lo humano en lugares distintos: la acción, la negatividad y el lenguaje; por eso la pregunta de qué amenaza la IA tiene tres respuestas, no una.

Arendt: labor, trabajo y acción antes de la IA

The Human Condition, publicado en 1958, distingue tres actividades de la vita activa, es decir, de la vida activa: la labor, el trabajo y la acción. HECHO: según la lectura de Lyndsey Stonebridge que reproduce el Hannah Arendt Center, la labor es lo que hacemos para sobrevivir, el trabajo deja algo duradero en el mundo y la acción, la más importante, es la política entre otros.

HECHO: Roger Berkowitz, del mismo centro, precisa que la preocupación de Arendt no es la labor en sí. Lo que le inquieta es que la labor desplace al trabajo y a la acción, y que el humano se convierta en animal laborans: el ser reducido a laborar.

Cualquier opinión de Arendt sobre la IA actual es, en realidad, una opinión de quien la cita.

Lo que sus lectores actuales le piden a Arendt

Rosalie Waelen, de la Universidad de Bonn, publicó en 2025 en el Journal of Business Ethics un artículo que aplica la fenomenología de Arendt al debate sobre la automatización. Solo se pudo leer el resumen, porque el texto completo es de pago. HECHO (es lo que el artículo afirma): según ese resumen, una revaloración del trabajo y de la acción puede contrarrestar las amenazas de la automatización del trabajo. También rescata la advertencia de Arendt sobre «una sociedad de laborantes sin labor» (traducción nuestra).

INFERENCIA: aquí hay que ser estrictos: el puente de Arendt a la IA lo tiende Waelen, no Arendt. El propio Hannah Arendt Center hizo algo parecido en 2020, cuando recurrió a la misma distinción para leer el llamado a volver a trabajar durante la pandemia.

HIPÓTESIS: que la automatización vacíe de sentido el trabajo. El resumen habla de preocupaciones y amenazas, no de efectos medidos. La promesa de abundancia, la otra cara de esa conversación, se discute en el artículo sobre largoplacismo y abundancia de esta serie.

Han: el cansancio, la positividad y la IA que no piensa

Byung-Chul Han, filósofo y Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2025, no empezó con la IA. HECHO (fuente secundaria: no se leyó el libro): según un resumen secundario de La sociedad del cansancio (2010), sostiene que la sociedad disciplinaria fue sustituida por una sociedad del rendimiento, donde el sujeto se explota a sí mismo y lo vive como libertad.

Su salida pasa por la negatividad, que en Han no es pesimismo: es la capacidad de no hacer, de detenerse y de dejarse afectar por lo otro. HECHO (fuente secundaria): una tesis académica sobre Han y el burnout resume la idea así: la contemplación y los periodos de inactividad pueden expresar autonomía y sentido.

HECHO: el mismo resumen indica que Han discute el animal laborans de Arendt: afirma que el de la modernidad tardía no pierde su individualidad, sino que tiene un ego a punto de estallar. Han discute a Arendt, no la usa como aliada. INFERENCIA: que ambos «dialoguen» sobre la IA es lectura nuestra; ninguna de las fuentes revisadas los conecta en ese punto.

Sobre la IA, Han habló en octubre de 2025 ante estudiantes de secundaria en Gijón. Según EFE, advirtió que la IA «nos va a embrujar, a esclavizar y va a controlar nuestras vidas», y aclaró que no está en contra de las tecnologías digitales si se usan bien. HIPÓTESIS: es una advertencia hecha en una charla, no una predicción verificable.

Aparte circula un texto atribuido a Han según el cual «La inteligencia artificial es incapaz de pensar, porque es incapaz de faire l’idiot». El blog que lo reproduce (Bloghemia, 2023) no cita la obra de origen: el origen del texto está por localizar, así que es una atribución sin verificar. El texto asigna la expresión a Deleuze, se apoya en Heidegger y en Hegel, y sostiene que pensar exige afecto y negatividad, mientras que la IA solo calcula a partir del pasado. INFERENCIA: si el argumento descansa en cómo esos autores definen pensar, es una definición filosófica, no un hallazgo sobre las máquinas. Si la IA entiende o solo manipula símbolos es la pregunta del artículo 5 de la serie.

Sombra e IA: primer plano de un monitor con textos sobre Arendt, Han y Harari en un escritorio corporativo en penumbra

Harari: el lenguaje como sistema operativo

El 28 de abril de 2023, Yuval Noah Harari publicó en The Economist un ensayo cuya tesis es que la IA ya hackeó el «sistema operativo» de nuestra civilización: el lenguaje. (El texto se leyó en una copia archivada, porque el sitio del medio bloqueó la consulta.) Aquí «sistema operativo» es una metáfora: el lenguaje sobre el que corre la cultura.

Su razonamiento: los derechos humanos, los dioses y el dinero son artefactos culturales que existen porque los contamos. HECHO (es lo que el texto plantea): la pregunta de Harari es qué pasa cuando una inteligencia no humana cuenta mejor que el humano promedio historias, melodías, leyes y textos sagrados. HIPÓTESIS: pronosticar la respuesta.

Hay otra afirmación suya: que la IA es un agente y no una herramienta. No se leyó Nexus (2024) ni la entrevista de Noēma donde, según un ensayo crítico de Peter Deegan publicado por un despacho de abogados, lo dice. HIPÓTESIS: que la IA sea un agente es la postura de Harari, no un hecho.

Éric Sadin, en este mismo sitio, también puso el lenguaje en el centro, pero con otro culpable: en nuestro artículo sobre Sadin, el riesgo es la pereza humana que entrega el lenguaje, no una IA que lo hackea. INFERENCIA (la comparación es nuestra): el lenguaje es el mismo; el culpable cambia.

Dónde se rompe: snobismo, exageración y responsabilidad humana

Jesús Zamora Bonilla, de la UNED, examina en la revista Scio (2022) los «clichés» de la obra de Han. HECHO (solo se leyó el resumen): su resumen concluye que, en general, responden a un esnobismo intelectual. El artículo es de 2022, anterior a las declaraciones de Han sobre IA citadas arriba, así que la crítica académica apunta a los lugares comunes de Han, no a su advertencia sobre la IA.

HECHO (es un ensayo de opinión): contra Harari, Jorge González Arocha sostiene en la revista Dialektika (1 de marzo de 2024) que sería un error subjetivar la IA y olvidar la responsabilidad humana. Para él, ChatGPT es un espejo de nuestros patrones, no una entidad autónoma capaz de «hackear» a propósito, y decir que ya hackeó la civilización parece exagerado. Reconoce, además, que la mayoría de los problemas que Harari identifica son importantes. El crítico no niega los problemas: niega al agente. INFERENCIA: de ahí se sigue, según este sitio, que presentar a la IA como agente puede diluir quién decide: las personas y las empresas que la diseñan.

El artículo 3 de la serie sigue esa pista: los daños actuales a las capacidades humanas y la crítica al relato de una IA autónoma.

Señal o marketing: el detector aplicado a los tres

El detector de la serie hace cinco preguntas. Para estos tres, las respuestas salen más modestas que en otras piezas: no hay datos que contrastar, solo interpretaciones.

¿Quién gana si se lo creen? Han y Harari ganan visibilidad (Arendt no aplica: murió en 1975): Han recibió el Premio Princesa de Asturias en 2025 y Harari publicó Nexus en 2024 con Fern Press, sello de Penguin Random House. INFERENCIA: que una idea dé visibilidad no la vuelve falsa: solo obliga a preguntar.

¿Es falsable? Débilmente. Son diagnósticos interpretativos, no hipótesis con criterio de refutación. INFERENCIA: las afirmaciones de Harari sobre la producción de cultura por IA son más contrastables que las de Han sobre el pensar.

¿Trae calendario? Han no pone fecha. Harari escribió en The Economist que, con el paso de los años, la cultura de la IA se alejará de los modelos humanos; y en The New York Times, según el fragmento que reproduce el Hannah Arendt Center, que para 2028 la carrera presidencial estadounidense podría ya no estar dirigida por humanos. HIPÓTESIS: ese es el único plazo concreto de los tres, y está formulado con «podría». Arendt no aplica.

¿Hay conflicto de interés declarado u omitido? En las fuentes revisadas no aparece ninguno declarado. Eso no prueba que no existan: prueba que no los encontramos.

«Mi producto es tan poderoso que es peligroso»: ¿es advertencia o publicidad? No aplica: en las fuentes revisadas ninguno de los tres fabrica ni vende IA. La pregunta es otra: ¿coincide el relato de una IA-agente poderosa con el que le conviene a quien la vende? INFERENCIA: es una pregunta, no una conclusión.

Alertas que dispara. INFERENCIA: según el tablero del artículo 9, este artículo dispara S1 (una fecha sola); ahí se definen las cinco señales, S1 a S5.

Tres diagnósticos con valor interpretativo, poco falsables, y con atribuciones a la IA que, en las fuentes revisadas, no descansan en evidencia empírica propia.

Qué observación decidiría entre los tres lugares

Si cada autor ubica lo humano en un lugar distinto, ¿qué observación permitiría decidir cuál de esos tres lugares amenaza de verdad la IA, o si no amenaza ninguno?

Parte de la serie

Sin Oráculos

Siete posturas sobre el futuro de la humanidad con la IA: qué dicen, dónde coinciden y chocan, y qué es hecho, inferencia o hipótesis.

10 artículos · Ver la serie completa →

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